domingo, 12 de septiembre de 2010
Arturo
La disciplina de su juventud lo convirtió en un caballero docto y educado, el regalo del destino le trajo fortuna y su tradición familiar le entregó amistades más que influyentes.Siempre bien vestido con un envidiable comportamiento. era uno de esos hombres que podían ser presidentes o generales. La vida generosamente le presentó a una muy agraciada mujer quien sería su esposa y la madre de sus hijos. Afanado por la lectura y las tertulias, amante del buen tabaco y el vino tinto. Con visión social buen padre y gran patrón amable en el trato. Y sobre todo justo. un caballero digno de Camelot.
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