Con la Hermosura de tus labios escribí los sonetos más fúnebres de mis desvelos
A la altura de una reina me incliné tal peón fuera aquel en sacrificio del Jaque-mate
Me dediqué a la observancia de tu cintura sin el tacto necesario para guardar secreto
Inopia fué el resultado de mi espíritu cansado de no buscar en los laureles de mi mente
Libertad a gritos desde el subsuelo piden consuelo los versos que alguna vez dediqué a otros cuentos
Alteza digo al dolor de perder con usted mi alma y poesía sin recompensa ni premio.
jueves, 23 de septiembre de 2010
domingo, 12 de septiembre de 2010
Arturo
La disciplina de su juventud lo convirtió en un caballero docto y educado, el regalo del destino le trajo fortuna y su tradición familiar le entregó amistades más que influyentes.Siempre bien vestido con un envidiable comportamiento. era uno de esos hombres que podían ser presidentes o generales. La vida generosamente le presentó a una muy agraciada mujer quien sería su esposa y la madre de sus hijos. Afanado por la lectura y las tertulias, amante del buen tabaco y el vino tinto. Con visión social buen padre y gran patrón amable en el trato. Y sobre todo justo. un caballero digno de Camelot.
Amores incógnitos.
Su belleza secular nunca sospecho que el latido de mi corazón pedía a gritos el suyo, tan sublime cómo el más sutil de los pensamientos utópicos, ella no lo sabe pero en un segundo me imaginé una vida entera, nada material puede reemplazar el hecho de sentirse acompañado y respaldado sin condiciones, el amor se viste de gala, y mis manos agradecen este sentimiento solitario, capaz de dejar todo y quedarse con nada por un segundo más de vida.
domingo, 5 de septiembre de 2010
Hijo de esta era...
Suele estar siempre disperso, nunca había estado tan atento a lo que correspondía, la desgracia de haber nacido en este mundo sin una respuesta clara, actuando en esta obra sin un guión ni un papel exacto, jugando a todo y a lo que todos juegan.
Sin claridad en las ideas pero demasiada versatilidad en la búsqueda de los sueños, con el pesimismo que caracteriza el que lo quiere todo y se da cuenta que no tiene nada. Sin coordinación entre el tiempo que pasa y la música que suena abrigando a mis oídos, creando situaciones y vivencias quizás en otros territorios en otros Estados. Sin el pasaje comprado pero sabiendo que no me quedaré abajo del embarque de almas, de personas que caminan mirando siempre el horizonte y pensando acerca de lo que sus ojos ven.
Sin condiciones ni modos, sin reacción ante la acción, la falta de precisión en el entender este juego sin reglas. La admiración contenida de genios, filósofos, y actores sociales de siglos pasados. El romanticismo de una Nación en la cual no me tocó vivir y nunca llegó a existir, considerando que mis mejores amigos de tertulia que podría haber tenido ya se encuentran bajo tierra o quizás donde.
La normalidad de mi distinción sofisticada e incomprendida por aquellos que no viven ni piensan como yo, el consuelo diario de no encontrarme solo. Y las pequeñas cosas que me hacen ser feliz, cómo correr atrás de un balón, leer, reírme de cosas sin sentido e imaginar el futuro.
Sólo te pido calma aunque nunca te he visto ni me haz hablado, si estás ahí mantente en silencio guiando mis pasos y abriéndome el camino más interesante, tu que todo lo puedes, dame el coraje y el honor de ser un caballero sin trono ni tierras, simplemente quiero ser un romántico viajero.
Sin claridad en las ideas pero demasiada versatilidad en la búsqueda de los sueños, con el pesimismo que caracteriza el que lo quiere todo y se da cuenta que no tiene nada. Sin coordinación entre el tiempo que pasa y la música que suena abrigando a mis oídos, creando situaciones y vivencias quizás en otros territorios en otros Estados. Sin el pasaje comprado pero sabiendo que no me quedaré abajo del embarque de almas, de personas que caminan mirando siempre el horizonte y pensando acerca de lo que sus ojos ven.
Sin condiciones ni modos, sin reacción ante la acción, la falta de precisión en el entender este juego sin reglas. La admiración contenida de genios, filósofos, y actores sociales de siglos pasados. El romanticismo de una Nación en la cual no me tocó vivir y nunca llegó a existir, considerando que mis mejores amigos de tertulia que podría haber tenido ya se encuentran bajo tierra o quizás donde.
La normalidad de mi distinción sofisticada e incomprendida por aquellos que no viven ni piensan como yo, el consuelo diario de no encontrarme solo. Y las pequeñas cosas que me hacen ser feliz, cómo correr atrás de un balón, leer, reírme de cosas sin sentido e imaginar el futuro.
Sólo te pido calma aunque nunca te he visto ni me haz hablado, si estás ahí mantente en silencio guiando mis pasos y abriéndome el camino más interesante, tu que todo lo puedes, dame el coraje y el honor de ser un caballero sin trono ni tierras, simplemente quiero ser un romántico viajero.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
