La condena colectiva de no estar solos, los condujo a ese bar a buscar compañías de monólogos, era la ocasión perfecta el tenía veinte, ella sublime en busca de un hombre diferente, el contacto surgió tal cual miradas, así se hicieron parte de ese juego que muy pocos ganan, sus afectos se apreciaban sin condición ni modo, gratitud hacia al alcohol cómo el mejor de los sociólogos, la duda manifestaba su inquietud de no verse mañana, muchos saben que el recuerdo de un amor fugaz sólo queda en la almohada, cuando hueles su perfume cuando besas su cuello, cuando dices salio el sol ya no todo es tan bello, todos los sentimientos se esfuman cuando de primeras mandó el cuerpo, ya no es lo mismo no existen motivos ni razones, los poetas caminan solos y escriben a sus musas solo en ocasiones, era verano cuerpos ardientes corazones fríos, diligencia en buscar el amor tiempo perdido, el orgullo puso resistencia a una llamada, aquel que busca encuentra es una frase olvidada, déjate querer pero a ella no demuestres nada, los medios valoran el sexo ellas los prefieren machos no al chico atento, perjudicial es el machismo y el feminismo para los amores nuevos, falsa percepción de el y ella su destino no fue bueno.
Sebastián Calderón.
sábado, 12 de junio de 2010
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