Bolsillos llenos de nada.
Con emoción miras los grandes rascacielos de la gran capital, con optimismo esperas la oportunidad de surgir, perdido estás entre el paisaje gris, inquieto te pones al pensar en que hacer esta noche, tranquilo la respuesta se la entregas al destino, nervioso avanzas buscando algún lugar donde poder descansar, nostálgico te pones al pensar en tu casa en el sur, derramas lagrimas al recordar a tu pobre vieja, cuestionas tu venida, extrañas a tus amigos y las pichangas de domingo, piensas en los animales y los ríos, cuentas los meses y los días, reflexionas acerca de lo que has logrado en este lugar, volverás a las andanzas y derroches, impotencia te da al saber que caes en la rutina, derrota te produce pensar que nada haz logrado concretar, llanto te provoca mirar a los sueños como se pierden en el basurero, arrepentimiento te provoca el pasado, buscas de eso que te ayudará a ahogar aquellos demonios que te acechan, mañana será otro día para volver a empezar, buscas la oportunidad de ganar otra vez, quizás volver a abrazar a tu viejita, regresar a la tierra que tanto te gustaba trabajar, pero por el momento te das cuenta que tienes los bolsillos llenos de nada, reniegas lo que pasó esa noche, rabia y pena infinita te causa asumir que nunca volverán esos días, pues tu viejita ya no está, y tu casa en el sur tampoco, vendiste todo para venirte a la capital y olvidar lo que ocurrió, estás borracho y lo sabes, mejor ve a buscar aquellos cartones y duerme en paz, pues mañana será otro día idéntico al de hoy.
Carlos campos.
lunes, 27 de octubre de 2008
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