Viviré dormiré eternamente, sin dudas ni certezas, sólo caeré a un laberinto sin fondo, me aburrí de seguir calculando, de seguir cuestionándome, caminaré hasta que los pies me sangren, no tendré metas ni objetivos, me reiré de los jueces y sus procedimientos de mentira, me iré de la fiesta de disfraces primero que todos, me quedaré con los que andan desnudos, los que juegan, los que buscan, los que entienden y no juzgan.
Sebastián Calderón.
jueves, 13 de mayo de 2010
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